Tus gustos hablan por sí solos

A nadie le extraña que una empresa quiera conocer cómo son sus clientes y las personas a las que su marca les gusta.

Está claro que conocer el perfil y los gustos de su clientela le ayudará a ofrecer productos y servicios más adaptados a ellos, además de orientar mejor las campañas de venta.

Actualmente este conocimiento se puede conseguir de forma más rápida y económica de lo habitual gracias a las redes sociales. Por ejemplo, el administrador de cualquier página en Facebook puede conocer diversos datos sobre las personas que han hecho click en el botón de “Me gusta” de su página, como pueden ser su edad, sexo, estado civil, etc.

Pero la información que los usuarios aportan con cada “Me gusta” va más allá de lo que se puede considerar obvio. Está claro que permitir el acceso a nuestra información da derecho a conocer los datos que nosotros mismos hemos hecho públicos o al menos que hemos registrado en la red social (no está de más saber cuál es), pero un análisis del conjunto de “Me gusta” que una misma persona ha clicado aporta mucha más información de lo que se cree.

Recientemente la Universidad de Cambridge ha publicado un estudio que concluye que, analizando las páginas que le gustan a un usuario, se pueden conocer características como las tendencias políticas, la orientación sexual, diferentes aspectos de su personalidad e incluso su nivel de “satisfacción con la vida”. Y el método de predicción es más simple de lo que parece, se ha realizado una encuesta a un gran número de usuarios de Facebook sobre su personalidad, gustos y aficiones y se ha contrastado con las páginas que en su perfil en Facebook aparecen en el listado de “Me gusta”. Así se establecen las probabilidades de ser y opinar de una u otra forma para cada página que le guste a un usuario, de modo que solo es necesario saber qué páginas le gustan para definir su perfil en cuanto a preferencias y opiniones.

El siguiente paso es obvio, una simple aplicación a la que hay que permitir el acceso a nuestro perfil y que analice nuestros “Me gusta”, y podremos contar con información muy detallada del tipo de persona que la ha usado sin que ésta haya tenido que hablar de sus valores, actitudes o preferencias políticas, sexuales y de opinión. El proyecto My personality (http://mypersonality.org) ya ha dado estos primeros pasos y pone a disposición de los usuarios la página http://www.youarewhatyoulike.com/ en la que pueden analizar sus perfiles de usuarios. Si bien está centrado en EE.UU. y se trata de un inicio en este tipo de análisis, en el futuro podrá mejorarse y ampliarse su alcance.

imagen_like

A pesar de que este proyecto informa claramente de sus fines, el uso de esta información se podría llegar a llevar a cabo de una manera algo más encubierta, y la aplicación podría ser un juego o simplemente un calendario que recuerde los cumpleaños de nuestros amigos pero acceda a esta información y la utilice sin necesidad de hacerlo público.

En cuanto a los fines para los que se recopile esta información pueden ser varios, desde un análisis por parte de una empresa, como el caso mencionado al inicio, en busca de adaptarse mejor a la forma de ser de los clientes, hasta definir el perfil de un candidato a un puesto de trabajo o simplemente conocer la personalidad de un usuario. Pero en cualquiera de los casos lo esencial es que el afectado sepa que su información se está recopilando y para qué se va a utilizar.

Así planteado, resulta obvio el porqué de que unas de nuestras recomendaciones más habituales sobre el uso de redes sociales sea el seleccionar bien qué aplicaciones se usan y qué permisos nos piden (aplicable también a las aplicaciones en los teléfonos móviles y por supuesto a su conexión con Facebook). Pero es necesario recordar que en muchos casos las aplicaciones y servicios gratuitos se financian gracias a obtener este tipo de información.

Por ello, al actuar en Internet hay que recordar que muchas veces damos más información de la que creemos (por ejemplo los metadatos en las fotografías o datos fácilmente deducibles en una conversación). Pero tampoco hay que olvidar que hay mucha más información que se puede conocer sobre nosotros y que debemos escoger quién queremos que pueda acceder a ella.

 

[Vía]